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Torreón, Coahuila.- En 90 minutos ante el Santos Laguna, Guadalajara ha hecho revivir una ley no escrita en el futbol, que aunque injusta como tal, suele traer una realidad que al final de cuentas es difícil de aceptar: no gana el que juega mejor al futbol, sino el que convierte en la portería rival, y en un principio, la ausencia de gol en el Rebaño le generó dificultades para poder sacar un resultado favorable de la Comarca Lagunera.
Porque ante los Guerreros del Santos Laguna Guadalajara mostró que su futbol es efectivo, que cuenta con solvencia defensiva, con un medio campo que fortalece al cuadro bajo y nutre de pelotas a la ofensiva, que posee profundidad gracias al desequilibrio de sus habilidosos elementos, pero que carece de la cereza del pastel, el gol.
Ese factor que durante todo el encuentro en el Estadio TSM Corona rondó la portería de Oswaldo Sánchez con mucha más frecuencia que en la puerta de Luis Michel, esa acción que en su momento tuvieron a modo Alberto Medina, Marco Fabián y Omar Arellano, pero que ninguno de ellos logró convertir en prácticamente todo el encuentro, y cuando lo hicieron, fue para nivelar las acciones.
Porque después de hacer por completo el primer tiempo rojiblanco, al generar las acciones más claras del encuentro y de poner en constante peligro la cabaña de los Guerreros, Chivas adoleció del gol, careció de la contundencia, le hizo falta empujarla hacia el fondo de las redes y por ello, la superioridad que en la cancha era evidente no pudo ser de igual forma reflejada en el marcador.
De ahí que aunque en el segundo tiempo Santos generó que se nivelara el juego para ambos equipos, el contragolpe aplicado fue la única opción que el conjunto de Torreón tuvo para detener el desequilibrio y movilidad que Chivas le puso sobre el campo, ya que ni los mediocampistas ni mucho menos la defensiva lagunera, supieron descifrar el planteamiento táctico que le dio a Chivas la batuta del partido, pero que para su mala fortuna, no le dio el gol.
Por eso cuando el tiempo corrió en contra del Rebaño, cuando el margen de equivocaciones frente al arco de Oswaldo Sánchez se hizo cada vez menor y la intensidad ofensiva debió ser mayor en el Rebaño, Guadalajara volcó todo su potencial hacia el frente, descuidó por segundos una marcación en el cuadro bajo y lo que tanto cuidó en el partido terminó por pagarlo caro.
A los 88 minutos de juego, en uno de los tantos contragolpes generados por Santos luego de un ataque del Rebaño, la pelota llegó por alto hasta el costado derecho del área de Chivas, de primera intención Oribe Peralta tocó de cabeza para la llegada de su compañero Christian Benitez, quien por el centro del área simplemente empujó con la cabeza para generar el tanto que durante todo el encuentro buscó Chivas, sin pensar que caería primero en su propia cabaña.
Pero la grandeza del equipo más popular del país, el empuje de sus miles de seguidores dentro y fuera del Estadio TSM Corona y el espíritu combativo que caracteriza a este grupo de elementos rojiblancos no permitió que el ánimo decayera, por el contrario, les inyectó una dosis de ánimo mayor que aunada al corto tiempo restante del partido les ofreció un reto complicado, más no imposible.
Por eso Luis Michel tomó el esférico e invitó a sus compañeros a ir al frente, apenas tomó la esférica Marco Fabián en terreno enemigo y sacó el extra de su desequilibrante juego, ese que hizo diferencia dentro del área al esquivar a dos defensas del Santos y poner la pelota a modo para que con la exactitud necesaria Omar Arellano llegara por el centro del campo y conectara con fuerza y a ras de pasto para hacer a los 90' el gol del empate, el gol que en otras circunstancias hubiera sido el justo premio a un equipo que nulificó a otro, pero que por razones de futbol y contundencia, simplemente tuvo que partir con el empate.





