La noche del retorno a la que fue casa rojiblanca por muchos años destilaba un aroma de buena fortuna, primero con la afición cumpliendo a carta cabal con una entrada bastante respetable que hacía recordar aquellos días en los que el Coloso de la Calzada Independencia vibraba con Chivas como el equipo local.
Del otro lado un conjunto de Puebla que se niega como gato boca arriba a visitar la cancha del Estadio Omnilife, y por una caprichosa jugada del destino pasará un torneo más sin que esto suceda y mientras tanto, las palmas, el sentido entusiasmo de los aficionados rojiblancos que hacer valer el dicho de alguna de sus porras: ¡Yo te sigo a todas partes a donde vas¡.
Si en el ambiente previo habían aparecido las máscaras y la batucada, dentro del terreno de juego, Chivas comenzaba a hacer los méritos suficientes en su futbol para acarrear el primer grito de gol de ña noche y Marco Jhonfai Fabián, quien había lanzado una promesa en el día previo se encargó de inscribir su nombre en la rica historia del Rebaño al anotar el bendito gol 3, 500 en la vida futbolística de las Chivas.
El reto poblano emergió cuando Lucas Silva sorprendió a propios y extraños para convertir el empate instantes antes de concluir la primera mitad para transformar las vivas y porras del inicio en el Estadio Jalisco en un aciago desencanto para los rojiblancos.
En la segunda mitad el Puebla de manera inesperada se despojó del papel de víctima para hacerle una dura afrenta al Rebaño, y con gol del español Luis García, por la misma vía del penal logró tirar dos pájaros de un tiro al ponerse arriba en el marcador y dejar fuera de combate a Jonny Magallón quien salió expulsado.
Caprichosa fue la noche para el Rebaño que con goles de Lucas Silva y Alan Zamora recibió el que hasta ahora ha sido el golpe más duro en lo que va del Apertura 2011, y con dos hombres menos sobre el terreno de juego al salir también pintado de rojo Kristian Álvarez. De esta manera Puebla destrozó la quiniela y acabó con más de 15 años sin victoria en la Perla de Occidente, el Rebaño simplemente debe aprender una valiosa lección y enfocar sus fuerzas en una Máquina Celeste llamada Cruz Azul.





