Ciudad de México.- El sonido de las patrullas genera que el punto de atención sea claramente distinguido a la distancia. El llamativo rojo del autobús oficial del equipo complementa la escena que roba miradas y hace que la afición se vea inmerso en un momento con su equipo, con el Rebaño Sagrado.
El recibimiento que la afición del Distrito Federal tiene para Guadalajara para esta ocasión es una copia de lo que ha sido en otras ocasiones, pues con más de 200 personas en la sala de llegadas nacionales de la Terminal Aérea capitalina, es sólo el preámbulo de lo que vive Guadalajara con su afición en la capital del país.
Por el transitado Eje Seis de la capital, el avanzar del contingente rojiblanco atrapa a un aficionado del Rebaño, quien al voltear hacia su derecha, ve de reojo como el camión oficial de su equipo le pasa a tan sólo unos metros. "Son las Chivas, sí, sí son las Chivas", se le alcanza a entender a la distancia al tiempo que su dedo índice apunta hacia el autobús y, ante su rostro de asombro, le pide al conductor del automóvil acelerar el paso y lograr una mejor toma de fotografía con la cámara que ya ha hecho acto de aparición en su mano.
Cerca de donde viajan sus ídolos, el automóvil del aficionado escolta al Rebaño en su camino rumbo al Hotel de Concentración, justo a donde minutos después arriban y dan cuenta de otra numerosa multitud que aguarda ansiosa el arribo de Chivas donde el Rebaño pernoctará, previo a su duelo ante los Pumas.
Los gritos de "Chivas... Chivas", y las palabras de aliento que salen del grupo de aficionados que prácticamente han copado la explanada del hotel, acompañan el descenso de los jugadores quienes uno a uno, toman su equipaje y de camino a la entrada del recinto saludan a esa afición que nuevamente, le han dado a Chivas el recibimiento de equipo grande que merece el Guadalajara.





