Cuando el futbol cambia la vida
Llegar al Guadalajara sin duda cambia la vida en muchos sentidos y Juan Pablo Orozco Lozano lo experimentó el día que se presentó la oportunidad de integrar las Fuerzas Básicas del Guadalajara, dejar atrás a la familia y amigos en su natal Arandas, Jalisco y caminar solo hacía el profesionalismo del futbol, donde las sorpresas y vicisitudes tienen que ser tomadas con el mejor semblante posible.
“Llegar a Chivas me cambió la vida por completo. Yo estaba acostumbrado a estar en casa con mi familia, amigos allá en Arandas y ahora aquí todo es nuevo. Hay que aguantar muchas cosas y superar obstáculos que la vida te pone para seguir triunfando” recordó Juan Pablo Orozco quien llegó a Verde Valle a los 16 años de edad para arrancar su proceso en forma dentro de las Fuerzas Básicas del Guadalajara.
Inolvidable resultó la primera experiencia internacional para el lateral volante por izquierda del Rebaño, la Copa Saprissa en Costa Rica junto al equipo de la categoría 1991 rojiblanca rica en talento con jugadores como Jorge Mora, Ulises Dávila y Jorge Enríquez con quienes para su satisfacción logró ser Campeón por primera ocasión desde que jugaba futbol.

“No se me va a olvidar nunca el primer torneo internacional al que fui como jugador de Chivas, la Copa Saprissa con un gran equipo que se conformó para ese viaje con Ulises Dávila, Jorge Mora, “Chatón” Enríquez y ganamos el torneo, yo era de los más emocionados porque era la primera vez en mi vida que yo ganaba un campeonato desde que juego futbol”, recuerda con una sonrisa el joven jugador jalisciense del Rebaño.
Proceso fortalecido, la enseñanza del “Chícharo” Hernández
En ese proceso de formación el zurdo Juan Pablo Orozco exhibió sus principales virtudes para jugar al futbol, su velocidad y un potente disparo precisamente surgido de su perfil natural, mismo que le valió acertados ascensos hasta llegar a un circuito fundamental en su carrera: La Segunda División Premier, donde se encontró con el apoyo y consejo de un hombre destacado como Javier Hernández padre.
“Sin duda esa temporada en Segunda División me ayudó bastante, porque tenía compañeros mayores que yo hasta por cuatro o cinco años, que me transmitieron mucha experiencia y además un técnico con la capacidad y disciplina de Javier Hernández. Lo tomé como una de las mejores experiencias, aunque nos tocó perder una Final contra Pachuca a muchos nos fortaleció en todos sentidos”, aseguró Juan Pablo Orozco.
A partir de entonces, el consejo imborrable para la mentalidad de Juan Pablo Orozco fue otorgado precisamente por el ex mundialista en la Copa del Mundo de México 1986, Javier “Chícharo” Hernández: “Establece pequeñas metas, cúmplelas día con día y la recompensa será muy grande”, por lo que el joven lateral rojiblanco comenzó a dar pasos más firmes rumbo a la Primera División.
El momento imborrable del debut
Apenas habla de ese día y es como si lo volviera a vivir, su presentación en el Máximo Circuito junto a su compañero y amigo José Luis Verduzco lo hace aún pellizcarse por momentos para creerlo. La primera visita del Rebaño al territorio Caliente de los Xoloitzcuintles de Tijuana de la mano de otro maestro como José Luis Real Casillas, en el pasado Torneo Apertura 2011 lo vuelve a iluminar todo.
“A veces todavía no puedo creerlo, me pellizco y veo que sucedió lo de mi debut. Cuando el Profe José Luis Real me llamó para entrar de cambio me di cuenta de que todo el premio a mi esfuerzo y sacrificio valió todo la pena. Toda la disciplina, todo el trabajo al que te sometiste había sido para vivir ese momento.

El nuevo camino arrancó a partir de ese momento para Juan Pablo Orozco, redoblar el trabajo diario, aprender de los errores y ser cada minuto un mejor futbolista abrazar la responsabilidad y disciplina para fortalecerse en la disputa de un puesto en el plantel estelar rojiblanco que actualmente dirige Ignacio Ambriz Espinoza.
La actualidad, trabajo, disciplina, constancia, diversión
La competencia es incesante, no deja cuartel, pero no deja de ser leal entre compañeros tan jóvenes o incluso más que el propio Juan Pablo Orozco, quien se muestra dispuesto a hacer acopio de los pequeños tesoros que le ha otorgado el futbol: disciplina, paciencia, constancia, trabajo y esa necesaria dosis de diversión que un deporte como el futbol necesita para poder ser jugado.
“Esto es lo que he aprendido del futbol, tengo que tener paciencia, trabajar, ser responsable, constante, hacer lo que sé dentro de la cancha y también divertirme porque también esto se trata de divertirse y disfrutar cuando estás dentro de la cancha”, finalizó Juan Pablo Orozco Lozano.





