Primer lleno del Torneo Clausura 2012 en la tierra bendita rojiblanca y el partido lo valía. Dos de los equipos grandes del Futbol Mexicano chocaban frente a frente para desatar entre sus respectivos legionarios el ferviente deseo de una dulce conquista como lo es la victoria.
Guadalajara y Cruz Azul lanzaron la convocatoria y sus seguidores respondieron a lo grande, haciendo lucir majestuoso el Estadio Omnilife, que lo mismo recibía a las playeras rojiblancas que a las celestes y ahí también se encontraban frente a frente el primer ingrediente especial para colocar etiqueta de inolvidable a este enfrentamiento. La playera en rojo y blanco con el número 99, el último que utilizara Omar Bravo Tordecillas con el Rebaño, y del otro lado la flamante azul con el número 19 del mismo delantero mochiteco quien ahora defiende la causa de la Máquina.
La presencia de la máxima presea por la que suspira el balompié en Europa como la Copa de la UEFA Champions League le otorgaba un toque distinguido a la explanada del Estadio Omnilife y a todo aquel aficionado que tenía la oportunidad de tomarse la infaltable foto del recuerdo junto a la “Orejona” por la que pelean equipos como el Barcelona y el Real Madrid.
Dentro del terreni de juego, la primera fue para el Guadalajara y Jorge Enríquez quien probó al solvente Corona con un fuerte disparo que echó por encima para encender el cotejo en el que Cruz Azul ya había tomado la delantera con un cabezazo del argentino Emmanuel Villa.
Chivas y sus jóvenes no se daban por vencidos y con el ¡Chivas Chivas! Como máximo aliento por parte de los aficionados que pintaron un espléndido Estadio Omnilife lleno de vida y multicolor como siempre se desea ver a la casa del Guadalajara,
El duelo de hombres y amigos entre el capitán Héctor Reynoso y Omar Bravo dejaba el pronóstico en la sala de espera, Luis Ernesto Michel el guardameta rojiblanco vivía con intensidad desde el fondo del área buscaba otra noche grande para ofrendar a los suyos.
Pero la noche estaba destinada para los otros grandes héroes, en primera lugar Erick “Cubo” Torres, el mismo que conseguía de esta manera un digno hasta luego de las filas rojiblancas para emigrar al Preolímpico con un gol reconfortante, por eso no estaba de más el festejo con aire y frescura infantil con Carlos “El Güero” Fierro.
Aún faltaba la gala de la noche y quien más que el capitán del Rebaño, el jugador templario rojiblanco estaba con el destino en su pierna derecha para poder de una vez en la noche de magia, derrumbar la muralla en la que se había convertido Jesús Corona para bañar de oro el broche con el que se cerraban las acciones del encuentro y el Guadalajara lo volvió a hacer como su historia lo indica, de manera grande, importante, incansable a sangre y fuego.
Cruz Azul pagó caro el echarse atrás cuando aún quedaba tiempo, la batalla en esta ocasión fue para el rojiblanco, que ganó el duelo con justicia, ganó el partido a la Máquina Celeste de la mano del capitán Reynoso, quien en su duelo ante un gran compañero como el de Los Mochis también demostró que para ser el mejor, también es necesario vencer a los amigos dentro del terreno de juego.





