Fechas para el recuerdo ha entregado muchas el Club Deportivo Guadalajara , y una de ellas es la del 1 de junio de 1997, cuando luego de una sequía de diez años sin saborear las mieles de un campeonato de la mano de Ricardo “Tuca” Ferreti el Rebaño volvió a levantar un título en el Futbol Mexicano, el décimo que ampliaba la rica historia rojiblanca.
El camino de la Liguilla no fue fácil, pero el buen augurio comenzó al dejar en el camino al Campeón defensor en ese torneo, Santos Laguna con marcador global de 6-1, después de un reñido primer encuentro en la cancha del Estadio Corona que concluyó 1-1, pero que en el partido de Vuelta se pintó de rojo y blanco con un 5-0 en la cancha del Estadio Jalisco.
El siguiente sinodal para el equipo tapatío que tenía entre sus filas a elementos como Martín Zúñiga, Noé Zárate, Claudio Suárez, Camilo Romero, Alberto Coyote, Ramón Ramírez, Manuel Martínez, Gustavo Nápoles, Paulo César Chávez y toda una estela de jugadores quienes supieron conjuntarse hasta alcanzar territorio prometido de campeonato.
En aquella Liguilla, luego de vencer al conjunto de la Comarca, el siguiente sinodal para Chivas fue el aguerrido Morelia, que dirigido por Tomás Boy propinó un duro tropiezo al Guadalajara en la grama del Estadio Morelos al ganar el encuentro con tanteador de 1-0.
Para el cotejo decisivo de la Semifinal el dramatismo y la angustia se apoderó de la cancha del Estadio Jalisco, pues durante más de 79 minutos de juego los michoacanos estaban haciendo la hombrada de dejar en la lona al Guadalajara y a falta de diez minutos apareció el héroe de Chivas, Paulo César “Tilón” Chávez quien con un zapatazo venció a Ricardo Martínez, arquero del Morelia para de esta forma hacer una fiesta del Estadio Jalisco con Chivas en la Final del Torneo Verano 1997.
El contendiente de los tapatíos en la final fue un equipo pintoresco y que se había convertido en el “toro negro” de la fase final, Toros Neza, comandado por Enrique Meza y que tenía como líder al argentino Antonio Mohamed.
El primer cotejo en el Estadio Neza 86 registró un tenso empate a un gol, con anotaciones de Carlos Briseño por los bureles y Manuel Martínez por los rojiblancos y en el cotejo decisivo por la corona del Futbol Mexicano la magia, los goles y por supuesto el triunfo fueron para el Guadalajara, equipo que el domingo 1 de junio de 1997 se erigió como Campeón al derrotar con marcador de 6-1 al Toros Neza, y consagró también a Gustavo “Gusano” Nápoles con cuatro goles en un partido de Final y así hacer salir a las calles a millones de aficionados del Rebaño a lo largo y ancho de la República Mexicana que festejó con pasión y alegría el décimo título en la historia del Club Deportivo Guadalajara.





