Este sábado, Chivas se juega mucho más que un partido: se juega el pase a Semifinales del Clausura 2026. Tras caer 3-1 en la Ida ante Tigres, el escenario es claro, ya que el Rebaño necesita ganar por diferencia de 2 goles en casa para igualar el global y avanzar, beneficiado por su mejor posición en la tabla, donde terminó segundo, por encima de su rival, que fue séptimo.
Y si hay un argumento que sostiene la esperanza, es lo que este equipo ha construido desde lo futbolístico en el Estadio AKRON. Desde la llegada de Gabriel Milito, Chivas se ha convertido en un equipo que entiende el juego a partir de la pelota. En casa, ese sello se ha vuelto una constante: durante su actual racha de 13 partidos sin caer como local, el equipo promedia un 59 % de posesión, reflejo de una propuesta que no solo busca tener el balón, sino saber qué hacer con él. Ese dominio ha sido clave para construir resultados.
Los números son contundentes y sostienen el discurso: el Guadalajara no pierde en casa desde el 20 de septiembre de 2025. Son 13 partidos consecutivos sin caer en Liga MX como local, con saldo de 10 triunfos y 3 empates. En ese lapso, el equipo ha marcado 33 goles y solo ha recibido 7, cifras que hablan de un balance sólido entre ataque y defensa.
Pero hay más. En 10 de esos 13 partidos, el Guadalajara marcó 2 o más goles, y en 8 de ellos ganó por diferencia de 2 o más tantos, el margen que hoy necesita para seguir con vida en la Liguilla. Además, logró mantener su portería en cero en 8 encuentros, otra señal de la solidez que ha construido en su estadio.
El reto no es ajeno. No es una hazaña desconocida. Es algo que este equipo ya ha hecho, y de forma reiterada. Y ahí es donde entra el otro factor que convierte al AKRON en un escenario especial: su gente. La unión entre equipo y afición ha sido parte fundamental de esta fortaleza. El impulso desde la tribuna, la presión sobre el rival y la energía que baja al campo han sido un sello en cada uno de estos partidos.
El sábado no será la excepción. Será una noche para creer, pero también para ejecutar lo trabajado bajo el mando de Gabriel Milito. Porque si algo ha demostrado este Guadalajara es que, cuando se adueña del balón, cuando impone su ritmo y cuando juega en casa, tiene las herramientas para competirle a cualquiera.





