El partido por la Perla de Occidente nos espera este sábado en el Estadio Jalisco, que una vez más se pintará de rojiblanco en una nueva edición del Clásico Tapatío. Si bien la clasificación indica que ambos equipos llegan en un contexto similar en cuanto a puntos, la realidad es que Chivas lleva mano históricamente, tanto en la cancha como en la grada.
De más está decir que estos cotejos se juegan diferente, dejando hasta la última gota de sudor en cada jugada, y para ello siempre viene bien contar con un hándicap a favor. Y vaya que el Guadalajara lo tiene: tanto Ángel Sepúlveda como Ricardo Marín han adquirido un gusto particular por anotarle al vecino de ciudad, dejando gratas memorias para la Nación Rojiblanca.
Experiencia y olfato nato, cualidades de ‘Sepugol’
Las más recientes actuaciones de Ángel Sepúlveda ante el equipo de Nextipac se han marcado con goles. En la última edición del Clásico Tapatío, precisamente en el Estadio Jalisco, selló el triunfo rojiblanco por 2-1 desde el manchón penal.
Si nos vamos más atrás en el tiempo, encontramos su triplete en la Fecha 2 del Apertura 2025 cuando vestía la casaca del Cruz Azul. Y no fue casualidad, pues mostró lectura de juego, desmarques inteligentes y contundencia pura.
Además, en el Clausura 2025 marcó uno más, confirmando que sabe encontrar los huecos de la zaga rojinegra. Sepúlveda es un delantero que entiende cuándo atacar el primer poste, cuándo retrasar su movimiento y cómo perfilarse dentro del área. En partidos cerrados, su capacidad para anticiparse y su temple frente al arco pueden inclinar la balanza.
El ‘4K’ y su costumbre de anotarle al Atlas
Ricardo Marín ha construido su impacto frente al vecino a partir de regularidad. 4 goles y una asistencia en sus últimos 6 Clásicos Tapatíos no son producto de una sola noche inspirada, sino de constancia.
Marín destaca por su movilidad fuera del área y por su capacidad para asociarse antes de pisar zona de definición. Sabe jugar de espaldas, descargar y atacar el segundo balón. Esa versatilidad le permite ser un delantero incómodo para cualquier defensa. En este tipo de partidos, donde el ritmo suele ser alto y los espacios aparecen en transiciones, su lectura para atacar el espacio libre puede ser determinante.





